13/8/10

La noche 1002

El príncipe y luego esclavo bengalí, tras errar días abrasadores por el desierto llega con el último aliento hasta un brillo dorado que brotaba de la arena. Descubre que se trata de una lámpara de aceite; al desenterrarla la limpia con las manos y de inmediato comienza a vibrar. En un abrir y cerrar de ojos una nube oscurísima sale de la lámpara y se transforma en un genio de estatura al menos tres veces superior al monte Sinaí.

El hombre aterrado se prosterna ante el genio quien suelta una risotada y le dice:
-Levántate, Hombre, que no es el día de tu muerte. Me has liberado y un deseo, solo uno, he de concederte.

El bengalí se rascó la barbilla y le respondió:
-Mmm, déjame pensar...
-Así sea.

Desde entonces el mundo palideció, se volvió casi trasparente, salvo para el bengalí quien ahora transcribe al Libro el destino de todos mientras Alá, que todo lo mira y conoce porque es más sabio, duerme la siesta.

6/6/10

De la divina procrastinación


Cruje la herrumbre del pensamiento dormido o anestesiado. Es como el nauseabundo sabor acre al despertar después de una borrachera. Así puede ser este post. No esperen a que después de tanto tiempo me descuelgue con ninguna genialidad: ni en mis mejores épocas (ob)tuve el derecho de arrogarme un párrafo, tampoco una línea, mucho menos una palabra genial.


Pero volver es una forma de continuar y de eso se trata (cuánta palabra inútil; por qué será que preciso de estas introducciones culposas disculposas...).

Hoy, luego de una safari gastronómico en una isla del Tigre melandrino, que incluyó un guisant dü lentex avec choricién et pancëtén, patate dolce, carrotennes et amnesia etílica (para los seguidores de Tinelli, léase, guiso de lentejas con malbec del Terruño), café y minialfajores Georgette, Melandri empezó a quejarse a eso de las 15 hs y casi gloriosos 20ºC en utonno, que el domingo le daba perecitud (sic). Que el lunes y todo lo que implica tener que mover el tujes durante la semana es un bajón pensado desde la impiedad del domingo y que de nuevo, suspiro melancourbano, qué perecitud.

Vino entonces a mi mente la palabreja que rara vez empleamos pero que sí actuamos en consecuencia: la procrastinación.

El título de un texto generalmente se me ocurre antes o ni bien comienzo a escribir, funciona como un paraguas que determina el territorio y organización de las ideas (esto pocas veces se cumple y esta no es la excepción: hace rato que comenzó el post y todavía no entro en tema).

Antes de plasmarse (LCD) el título cursó las siguientes opciones:

* De la procrastinación, que me pareció poco comprometedor, como que bue, ahí está la palabrita y que suena feo y que lo que viene es una queja ensayística.

* Ensayo sobre la procrastinación, que tampoco, Saramago se apropió de estas formas y hacerlo implicaría escribir relleno que no tengo ganas de rellenar.

* Elogio de la procrastinación, por ahí andamos, pero ya está usado por los autoayudantes, hay un Elogio de la lentitud de un tal Carl Honoré que no leí ni leeré.

Mi intención era (o es, o será, pues no creo que lo logre) felicitar a la procrastinación, así es que la divinicé, dado que existe esa inverosímil costumbre (argentina al menos) de divinizar cualquier cosa: no me voy a explayar mucho en eso; con el caso Maradona basta y sobra. Vivimos en un país de dioses, de decapitados privados de la razón destinados a adorarlos y el resto, unos pocos en los que a veces me cuento, que la miramos pasar y que no nos ponemos el dedo en la garganta por pura procrastinación.

Así que le quedó un pretencioso De la divina procrastinación.

Esta palabra es tan imposible para un tartamudo y difícil y malsonante para los demás que la mayoría utiliza un sinónimo más elegante: la postergación.

La procrastinación carga en sí misma con la pereza de no desembarazarse de la segunda "r" que la hace tan complicada de enunciar. Pero dejar caer esa segunda "r" sería contradecirse y además el latín no permitiría que se alterara el crastinus, que es el futuro. Los anglosajones utilizan este vocablo con más frecuencia aunque, sin estar seguro de esto, en círculos más eruditos.

Pero yo quiero felicitar a la procrastinación porque de ella estamos hechos los seres humanos.

El deber nos es odioso, que me digan que prefieren hacer lo que se debe a no hacer un pomo, a dejar que las cosas se arreglen solas o no se arreglen en absoluto, el libacigotismo (o chupahuevismo) es inherente al ser humano, es, señores antropólogos, reanimen a Levy Strauss de la tumba y díganle, que si hay algo natural al Hombre eso es la pereza y su madre la procrastinación. Como prueba de ello tenemos a la infalible Iglesia que nos lo confirma enmarcando en un cuadro a los siete pecados capitales: pereza, soberbia, avaricia, glotonería, lujuria, envidia e ira.
Una pinturita de virtudes del Dios que nos creó y que tanto nos ama. Antes de que me caigan la Inquisición y la Afip, reconozcamos que si hay un Dios creador y blablabla, díganme qué le costaba hacernos un poco mejores personas. O es que nos caímos de su bolsillo y éramos la mezcla o condimento de algo que no fue o sí fue en otro lado. Seremos acaso la pizca que le da color y sabor al peceto al horno universal pero que si te vaciás el sobre en la lengua y te lo engullís es un asco y vomitás, como un cubito de caldo.

Felicitemos de todos modos a la procrastinación, porque de algún modo aquellas cosas que no queremos hacer o enfrentar, algunas se solucionan solas. Yo creo que el demonio de la proactividad tiene la misión de endiablar la naturaleza humana hinchando las pelotas diariamente. Todos quieren todo ya y no soportan la espera, ¿la impaciencia no es acaso más prepotente y anfetamínica que la pancha procrastinación?

Dirán que hay angustia en la postergación, que hay cobardía al no enfrentar, indolencia, demónica vagancia, etc., y yo les digo que hay resistencia.

Y resistir está bien.

Todos quieren que los demás hagan lo que ellos no tienen ganas y se amparan en la arriba mencionada proactividad neoliberal para alterar la psique metiendo su dedo en el cülo ajeno (pijorting): hay que resistirlos, hay que realizar un mega acto subversivo, incendiar, derrumbar y hacer estallar el edificio neocapitalista, piquetear todas las salidas de emergencia y esperarlos para darle su merecido, cuerearlos y tapizar el obelisco con su pálida piel (tambien canoas), hacer un interminable collar con sus cráneos que dé la vuelta y alumbre la 9 de Julio con velas en las cuencas vacías de los ojos, sus culos harán de parking de bicicletas en Plaza Italia, con su sangre haremos una morcilla vasca que llegue hasta Mar del Plata, con la carne un asado federal para los pobres y festejar así el verdadero bicentenario.

Pero no se alegre, no señor, no se entusiasme, bájese del caballo, eso por ahora no va a ocurrir porque nos da perecitud, lo dejamos para otro día mejor, que lo haga otro, ya va, ya va, ufa, ahora va, esperá un cachito, una siestita y listo, mientras tanto, en una de esas se arregla solito, mirá, si anda no lo toques, ni lo mires, para qué si después va quedar igual que ahora, el tiempo es inexorable, todo llega.

Dios bendiga la procrastinación y su impronunciable vocablo.

27/4/10

La 16500

Entró al baño como las 16135 anteriores (las primeras 365 no pudo hacerlo por sus propios medios). Habrá tardado otras 1095 para verse en el espejo (en puntas de pie y haciendo alguna que otra morisqueta). Habrán cambiado los escenarios (se mudó de casa una veintena de veces) y los espejos (su forma, no el contenido).

Pero recién hoy, la 16500 sin sol aún, sintió el piso demasiado frío bajo sus pies y que algo había cambiado: por supuesto, era él (el contenido del espejo).
Hacía años que tenía canas (tempranas) y que el cabello le estaba en retirada silenciosa; lo sabía perfectamente, no era un idota, pero fue durante el comienzo de la 16500 que se dio cuenta.
Ya algo sospechó durante el verano anterior cuando el cuero cabelludo se le quemó donde antes ni lo hubiera imaginado.
Pero ya dijimos que se ha dado cuenta e inspecciona su rostro con detenimiento, como si se tratara de una máscara que está pegada sobre la piel tersa y elástica que predominó hasta, aproximadamente, la 10950.
Entrecierra los párpados y las arrugas se le escurren hacia las sienes.
Abre la boca y verifica que tiene las muelas víctimas de una vendetta, las encías amagan reducirse y que los dientes han tomado un color amarillo pálido aunque dejó de fumar hace unos años y que utiliza el cepillo y crema dental adecuados.
El cuello está firme todavía pero no cree que llegue a la 18250 con todo el colágeno que lo mantiene tenso por ahora.
Recordó cuando se jactaba de poder vivir el tiempo vivido al menos cuatro veces si no le ocurría nada antes.
También cuando redujo ese tiempo a dos vueltas.
Hoy, la 16500, cree que con los avances de la ciencia podrá llegar a la 32850 pero que de nada valdrá porque para entonces, si no vuelve al estado de las primeras 182 (es decir: mearse y cagarse encima) la cabeza no le va servir para mantener ni una conversación ni una erección: las neuronas no son renovables; dios lo quiso así (tu dios).
Las manos le sudaban sobre el lavabo, inútil negar un poco de angustia, ya soy grande, pensó.
El agua caliente comienza a empañar el espejo y sus ojos se le esfuman tras la gota de plata.
Rápidamente pasa la mano por el vidrio y recobra su mirada: está bien, ya no es tan azul como lo fuera hasta la 12775, algo descolorida, pero, caramba, tiene determinación, con destellos de cansancio, sí, pero tiene determinación.

Hoy no se afeita.
Cierra la salida de agua, se viste y sale a la 16500 tarareando algo de The Who.
Sos antiguo, le dijo ayer el Negro.
Chupame un huevo, le contestó.

6/4/10

El beatle soviético que se exilió en Blogoslavia

Ocurre cada tanto.
La arquitectura del universo nos es desconocida.
Apenas algunos visos de esa intrincada máquina dejan advertirse; sea por descuido divino o quizás todo lo contrario: Él quiere que sepamos "por casualidad" lo mínimo de sus maravillas para que no perdamos la fe (zanahoria diabólica); yo no me suscribo a ninguna de estas actitudes histéricas.
Dentro de esos ladrillos fundacionales podríamos citar a las proporciones áureas, la secuencia de Fibonacci, los ravioles de pollo y verdura de "La Sarita", la aparición de superhombres nieztscheanos a lo largo de la historia humana, y éste es el caso que nos ocupará hoy.
Parece que de vez en cuando a Dios le vienen las ganas o simplemente le toca en su recorrido pasar por este mísero planeta y en un derroche de sus dones le pone huevo y así ocurren Moisés, Cristo, Buda, Mahoma, San Martín, Ronald Mc Donald y Perón; en el mundo de la música derramó su magia sobre Bach, Mozart, Beethoven y nuestro famosísimo y hoy olvidado para siempre John Lennin, el beatle soviético.

John Lennin (Ivan Fiodor Lennin, 1843-?), pariente lejano del prócer socialista Lenin, con una sola "n" y a secas, (vivió su infancia entre la humedad y el hollín de los docks de Vladivostok, a más de 9000 km de Moscú) al que escribió en vano muchas cartas pidiendo trabajo en el gobierno. Al no recibir respuesta, salvo una multa de 500 rublos por supuestas actitudes antirrevolucionarias, decidió dedicarse a la música. Su estilo irreverente y de vanguardia producía las reacciones más diversas en la audiencia, fundamentalmente el deseo de lincharlo. Incomprendido, tuvo que padecer las peores vicisitudes hasta que zarpó un mediodía helado en un buque a Gran Bretaña. Fue víctima de la persecución deportiva del regimiento de húsares nº 24, bravos soldados no informados de la revolución bolchevique y que aún hoy deriva por la estepa rusa jurando fidelidad incondicional al Zar y a la casa Smirnoff.

Ya en Liverpool, John se puso a cantar en los bares por unos peniques y cerveza hasta que un día entraron por la puerta tres muchachos desgarbados y mal alimentados que le dijeron eran De Bidduls (fonética de the Beatles, eso le dijeron) y que si quería cantar con ellos y les dijo que sí y no fueron famosos nunca.

Abrumado por el fracaso, aunque componía lindas canciones y cantaba muy bien, fue a la escollera a quitarse la vida. Estaba por tirar al frío mar la piedra atada al cuello cuando un buque de bandera blogoslava hizo sonar sus bocinas en tercera menor disminuida y de inmediato a John Lennin se le iluminó quien sabe qué y compuso más canciones que según la crítica eran de "puta madre" (sic). Pero como John Lennin era bastante resentido y apóstata le dijo minga a las discográficas y en agradecimiento se tomó el buque a Blogoslavia donde fracasó terriblemente -nadie entiende otro idioma que no sea el blogoslavo y a John no le da el bocho para aprenderlo, menos de grande- y ahora limpia los baños de la estación central por nesquicks fríos y 5 chochis diarios (1chochi = 20 Euro, se fue al demonio el chochi).



Sin embargo, ¡qué lindas eran sus canciones!

18/3/10

Indiscreciones de Melandri

El conde Mascetti, en sus momentos de lucidez (pocos) y ocio (muchos), se dedica a escarbar en los archivos del Registro Nacional de las Personas (RNP) y las entradas a la comisaría nº4 de Gonzalez Catán (Gonz Keitn, para los friends) los orígenes de sus allegados, familiares, amigos, deudos, acreedeores y detractores.
Así, sin precisar el encuadre clasificatorio anterior, nos ha enviado la siguiente imprescindibilísima (sic) revelación sobre la inexistente heráldica de nuestro afable y nunca bien ponderado arquitecto Rambaldo Melandri, seguidor extraviado de este blog.

Dice el conde Mascetti al respecto:

"El apellido Melandri es un desatino producto del cruce de una frontera múltiple: geográfica, lingüistica y social. Melandri, bien puede sonar italiano pero es netamente de corte helénico, cuando no del Peloponeso. Mela: negro y andri: hombre (andri-andros), hombres negros, hombres de negro (MIB=cazadores de ET). (las digresiones prosiguen hasta el hartazgo; resolví acortar el texto ilegible) (...) así es como los Melandri son en realidad de origen sueco-camboyano, con inflexiones genéticas guaraní-eslovacas, bivarietal, con sabor a frutos del bosque (arándanos) y notas de roble, consumir con carnes rojas y a temperatura chambré.
Como prueba de mis investigaciones, la última foto que la familia Melandri se sacó con su antiguo nombre. Heroes del pop finlandés (en Suecia no los querían), su último disco (ver foto de tapa más abajo) fue un fracaso rotundo desde que trascendió que alguno de los Melandri se habría copiado en una prueba de geografía y/o mantendría correspondencia con algún miembro de la familia Fort. Luego de que ese rumor cobrara visos de realidad cayeron en desgracia y hubieron de abandonar la Sknadinavia para ir a echar raíces en un país, si bien no más tolerante, muchísimo más divertido y amante de los carbohidratos.
Dato: nuestro Melandri es el tercero de izquierda a derecha. Tranquilo Melandri, Macri te banca."




2/3/10

Churrascada de Carnaval en la Pousada Tribo - Ubatuba 14/02/2010

Cuando estuve en el país de la danza y el pitorreo filmé (por favor que nadie se entere que quebré mi voto anti homo fotográficus) esta fiesta de carnaval con asadito hecho por asadora que estaba de ostias (el asado).
Por ahí anda la que me contó su historia del doble (era la otra).
Todos éramos huéspedes circunstanciales de la pousada.
La pasé de rejonjolines.

21/2/10

La otra

Para Meire

A los filósofos les gusta enunciar teorías e imposibles forzando el lenguaje hacia acrobacias que a veces iluminan y otras, por el contrario, entumecen el intelecto. Así, formular un principio de identidad matemático (nada más inútilmente verdadero que las matemáticas) es negar la posibilidad de que haya dos cosas iguales en el universo. La teología se ampara en sí misma para postular la exagerada ubicuidad pero rechaza por blasfemia la posibilidad de coexistir dos objetos en un mismo espacio. Platón, Goethe, Borges, Saramago, entre otros, visitaron con mayor felicidad el problema del Doppelgänger. Ya en un plano más secular, de la opinión (doxa), decir "iguales como dos gotas de agua" es, ya sabemos, un despropósito, una frase hecha y, acaso peor, una mentira.
Lo que estoy a punto de narrar tal vez no aporte luz ni vueltas de tuerca pero les bastará saber que la historia es verdadera (alguna vez dejaré de escribir estos prólogos; será que me gustan los juegos previos).

Ella se sentó a mi lado durante mi último desayuno en el hostel y entre frutas, trivialidades, tostadas y más gente que iba llegando a la mesa, sin saber qué le dio pie y a bordo de un clarísimo portugués, narró lo que sigue:

"Sucedió ya hace (...) años. Al principio supuse que era culpa de la distracción: una tarde en el bar de la facultad un compañero de curso me dijo con cierto disgusto que días atrás, a la salida de una clase, yo no le había devuelto el saludo (creo que él estaba algo interesado por mí, aunque yo no de él, por eso le resté importancia). Tampoco presté demasiada atención a compañeras que me reclamaban mi parte de un supuesto trabajo práctico realizado en el laboratorio la semana anterior. Yo ya lo había hecho con otro grupo otro día; estas confusiones son comunes: los grupos de trabajo se arman y desarman continuamente.
Otro día estuve una hora para desmentirle a una amiga que insistía haberme visto pasar en el auto con su ex-novio. Días después, mis amigas me preguntaron cómo hacía para ir y venir tan rápido ya que me habían visto partir en bus para luego encontrarme en la biblioteca, y yo no sabía qué decirles.

Finalmente, una tarde mientras tomaba un descanso en el patio una estudiante que no conocía me llamó por mi nombre y me pidió que le devolviera el libro de física que -según ella- me había prestado hacía un mes. Cuando le dije que ella no me había prestado nada parecido, que yo tenía el mío y que además, no la conocía, enfureció y me empujó tirándome el café recién comprado sobre la blusa blanca. Para cuando pude reaccionar ya se había ido. Me levanté y fui a lavarme al baño. Mientras me secaba levanté la vista y miré al espejo del baño para acomodarme pero un grupo de chicas se agolparon para arreglarse los maquillajes y me arrinconaron en la esquina. Seguía frente al espejo secando la blusa con una toalla cuando desde el grupo aquél un rostro asomó por sobre mi hombro y quedé paralizada. El espejo siempre nos devuelve la verdad cambiada de lugar y la multiplica ilusoriamente, pero yo no soy tonta y no voy a caer en debates metafísicos estúpidos: la cabeza que nacía como un tallo perverso de mi cuello era igual a la mía. Me di vuelta para salir del embrujo del espejo y allí estaba ella todavía: igual a mí. Yo la inspeccionaba con la vista como si le fuera a encontrar el truco de su increíble parecido conmigo mientras ella, sin decir ni hacer nada, se limitó a dejar que yo la observara con un rigor casi científico.

-¿Te das cuenta de que somos muy, pero muy, parecidas?
Ella asintió.
-¿Cómo te llamás?
No podía ser cierto. Mi nombre es muy raro, pocas personas que conozco lo llevan y ella se llamaba igual.
Me trajo tranquilizó saber que el apellido era otro (aunque luego supe -demasiado tarde, acaso- que en lituano significaba lo mismo que el mío).
Vestíamos las mismas marcas de ropa, teníamos el mismo corte de pelo, las mismas medidas anatómicas (tenía el pecho izquierdo un poco más chico, como el mío), en el lugar del lunar de mi rodilla ella tenía una cicatriz que había oscurecido con el tiempo hasta parecer un lunar. No habíamos nacido el mismo día pero sí el mismo año, yo en verano, ella en invierno (tal vez fuera esa la explicación de su apatía).
La invité a tomar un café pero ella me dijo que hoy no podía, que llegaba tarde a no sé qué y quedamos en vernos al otro día. Al irse sentí la rarísima sensación de verme desde atrás; compensó el hecho de comprobar que mi andar era muy femenino.

La tarde siguiente nos encontramos en un bar, ella siempre me miró con desconfianza mientras yo trataba de agradarle, quería que fuéramos amigas, las mejores, si eso fuera posible. Yo quería conocer a sus padres pero me respondía que vivían lejos, en Manaos y que habían hecho un esfuerzo enorme para que ella pudiera estudiar en la universidad. La invité entonces a conocer a mis padres, pero por algún extraño motivo se excusó, al menos por ahora. Luego comencé a interrogarla para verificar coincidencias; no sin decepción comprobé que casi nada teníamos en común: solo el aspecto exterior y el nombre (como si fuera poco). Le sonó el celular y la observé hablar animada, seguramente su novio. Una depresión terrible me invadió desde que me sentí un espíritu fuera del cuerpo, un fantasma. Ella lo notó y le dijo que estaba ocupada ahora y que luego lo llamaría. Cortó y nos quedamos mirándonos. Yo alcé la mano y la moví en círculos como si estuviera frente al espejo. Ella no me siguió. Me dijo que se le hacía tarde y me sentí una estúpida, amagó sacar la billetera para pagar pero le dije que esta vez invitaba yo.

-Gracias.
Y se fue en el primer taxi.

Pasaron un par de semanas sin saber nada de ella. No me había dado ni su dirección ni su teléfono ni nada como para encontrarla. Nunca quiso salir con mis amigas. Nadie excepto yo había contemplado el milagro de nuestra duplicidad. El tiempo comenzaba a borronearla y hasta, como casi siempre sucede, nos hace dudar sobre el pasado y su veracidad.

Una mañana lluviosa de abril en la que llegué al laboratorio unos minutos antes para preparar el ensayo el salón se sacudió, las puertas volaron arrancadas de sus goznes y la policía entró. Yo no entendía qué buscaban y se los pregunté bastante alterada: habían irrumpido con tanta violencia que caso escupo mi corazón.
Me dijeron que venían por mí, que estaba acusada del homicidio de mi novio y que tenían pruebas irrefutables. Nadie creyó que no tuviera novio. Mis amigas poco pudieron hacer, nos conocíamos poco.
En la policía me mostraron un video en el que claramente estaba yo con mi rostro frío disparando a quemarropa a un joven que yo no conocía.
Inmediatamente pensé en ella.
Naturalmente nadie creyó mi historia y fui condenada a prisión perpetua.”

Una chica de anteojos se animó a cortar el silencio y le dijo:

“-Bueno, tan perpetua no debe haber sido porque estás aquí, muy fresca y de vacaciones.
Su expresión cambió, un brillo frío le cruzó la mirada y respondió:
-Contar la historia de este modo es un poco más entretenido y me lava las culpas. La que está en prisión es la otra.”

18/2/10

Días pasados estuve por aquí

Carnaval en Paraty (Brasil) - Fiesta del barro (pa'huyentar maloj ejpírituj)



Pousada Tribo - Ubatuba - Brasil


Calles de Praia do Lazaro - Ubatuba



Itaguá - Ubatuba



Praia da Sununga - Ubatuba


27/12/09

La recuperación del Paraíso perdido

Casi al final de principios de año un etiope que buscaba algo que cazar (comida) entre los matorrales descubrió, por azar, claro está, la entrada al Jardín. Antes de que pudiera decir nada el ángel que custodia por siempre sus puertas lo hirió en la sien y parte del omóplato izquierdo con su espada de fuego eterno. El terror le alcanzó para regresar a la aldea y caer desmayado contra la tierra seca.


La noticia tardó en saberse pues los médicos y demás parientes que le cambiaban los paños fríos durante las altísimas calenturas creyeron que la historia balbuceada era un mundano delirio febril. Un antiguo sacerdote de las Escrituras que pasaba por allí pescó al vuelo un dato indiscutible de la boca burlona e ignorante de un hermano menor del joven que jugaba a representar la fantástica historia con otros niños esgrimiendo una rama. Cuando estuvo delante del testigo, guardó una distancia prudencial, lo miró a los ojos que parecían jadear junto con los labios gruesos y cuarteados, soasados por la fiebre. El muchacho comenzó a contar la historia por enésima vez de manera automática, acaso para olvidarla. El sacerdote levantó las vendas sanguinolentas con la punta de su shofal y al juntar el relato con las heridas la terrible epifanía le llevó la mano a la boca y huyó de ahí.

Luego, realizar un par de llamadas por cobrar al exterior, oficializar el hallazgo de la Tierra Original a manos de un arqueólogo alemán, Otto S., y un taxidermista norteamericano, James V., y la llegada de la prensa internacional fue, o así pareció, un mismo único acto.

Desde arriba no se ve, confesó sumamente frustrado un reportero de la CNN al bajar del helicóptero.

La mañana del sábado llegó Spielberg en su jet privado, quien aludiendo a su linaje más que directo con los Primeros Pobladores mantuvo una reunión secreta con el arcángel Uriel, encargado de la administración del predio. Éste le autorizó la filmación de Indiana Jones y el Paraíso perdido y los derechos de explotación de las inexpugnables murallas protectoras de la tierra perfecta que al poco tiempo se vistieron de anuncios estáticos de Nike, Microsoft, Movistar, Banco Santander Río y Garbarino.

En menos de un mes, hábil como la serpiente, si le das la mano te agarra el codo, consiguió la venia para organizar visitas turísticas en las 4x4 que le sobraron de Jurassic Park, cobrando de a billones el ticket de paseo por 15 minutos. El resto de los mortales hubo de conformarse con algunas fotos borrosas del Gran Parque.

Hasta que -siempre hay un hasta que, cuál es la gracia sino- un lunes temprano no cesaban de llegar en cientos de camiones charter pagados por un gobierno sudamericano miles de votantes choripán y tetra que instalaron con precisión quirúrgica un piquete a las puertas del Edén custodiado por el ahora confundidísimo ángel de la espada flamígera.

Por aquí no pasa nadie más, informó con un megáfono un líder piquetero y un cordón de temibles militantes cortó el paso al Huerto Esencial.

El ingreso debe ser libre y gratuito, dice un veinteañero muy avejentado.

Reclamamos comer del árbol del conocimiento, dijo adueñándose del micrófono y señalando a las cámaras una mujer con menos dientes, Sí, queremos saber, Qué cosa quieren saber, le preguntó un periodista, Queremos saber y punto.

Gorilas garcas, devuelvan el Edén
y hagamos viviendas dignas en él.

Exijimos la amnistía para Satanás y a sus aliados por obediencia debida.
Perón y Eva fueron los primeros trabajadores y nosotros sus descendientes directos.

Perón, Perón, qué grande sos.

Evita dignifica.

Perón, Eva y su hijo espiritual, Moyano.

Queremos volver al Paraíso, es nuestra casa por herencia y fuimos desalojados de ella injustamente por el dios de los burgueses, protestaba otro al tiempo que un grupo de rostros ocultos tras pañuelos blancos de la paz, gorra de basquet, palos, bombos y cánticos monosilábicos, incendiaba una montaña de neumáticos que tiznaron de hollín la purísima túnica angelical. Visiblemente irritado, el querubín se disponía a anonadar a los manifestantes de un sablazo cuando de arriba le llegó la orden de no reprimir, lo cual aprovechó otro grupo de cortapasos al pedirle con un guiño, Compañero, préndame el fueguito para hacer unos choris, Quiere un trago, le ofreció vinardo otro para justificar el trueque. Algunos dicen que el ángel aceptó.

La esperanza es lo último que se pierde, pagamos una fortuna para estar aquí, responde al reportero un copto entreabriendo la ventanilla de la combi, Andá a buscar agua para el mate, se filtra por detrás de cámara.

Aunque el viernes habrían llegado a un acuerdo con el arcángel administrador, el sábado, que es el día que no se trabaja en el Edén, volvieron a cortar el acceso al Portal.

Han pasado varios meses y todavía hoy se extienden bajo el ardiente sol africano interminables filas de autos paralizados esperando que se levante el piquete.


Una cosa hay que destacar: nadie toca bocina.


Estos gringos…

25/12/09

Paradise's emergency exit


18/12/09

La plegaria del diablo

Su pura creación.
Supura creación.
Por el corte al afeitarse esta mañana, la única.
Pequeño tajo imposible (¿o posible? a ver si nos dejamos de joder con esto).
Dios no puede afeitarse, menos cortarse, no tiene mañana, no pudo haberse ido a dormir, todo Él es ahora, ¿entendés, insignificante cerebrito malformado que antropomorfiza a Dios, a mí y al caniche toy por igual?
Revisá un poco potencia y acto aristotélicos (yo lo ayudé): el Quía es acto puro: ES todo lo que puede ser y aún más (no soporto el aún sin acento, aunque esté mal), qué turro, ¿eh?
Yo casi casi.
Decía que de una herida pequeña del Mostro mana el universo; ese en el que estamos desterrados vos et ego, plingui plingui planeta vagabundo vagamundo.
Bingui bangui, expansión, contracción.
La creación es un acto sexual, slurp, ahhh, (bue, ¡Deus onanis! ¿con quién sino? a mí la carne de chancho no)
Sangre negra tiene, un asco, sí, ja, ja, en cambio yo, tan lindo que era.
Agarrate para cuando le coagule.
¿Sabés adónde van a ir a parar (qué forma de futuro enquilombado que se les ocurrió) el universo, vos, tu plasma y la 4x4?

¿Viste cómo se quema un pelo?
¿Una hormiga con una lupa?
¿Una pelusa en un horno?

Así.

Sea.

Ñak.

9/12/09

2012: ¡a copular que chocan lo planeta!



07.12.2009, 19:30 hs, Buenos Aires, Blockbuster de Paraná y Maipú (La Lucila).
A 746 días del fin du monde.

Luego de un domingo doméstico que incluyó caminata por la ribera sanisidrense (dog turn), desmalezamiento de la entrada de mi nueva y transitoria morada, aspiramiento de pelusa umblilical del domo, planchado y demases resolví alquilar algún film en el video arriba mencionado.
Suddendly, suena el celular:
-¿Podés estar a las 20 hs en el cine?
-Estoy en bermudas.
-Aunque es imperdonable que un señor mayor como vos use bermudas, podés venir así.
-De ninguna manera. Me cambio y voy. ¿Qué vamos a ver, acaso hay algo digno?
-Obvio, 2012.
-'Tas en pedo.
-Dale.
-OK ¿Por qué simpre me avisás para ir al cine a las corridas?

Y cortó.
Era el Herr Professor Weisenstein que claro, como se vuelve a la Teutonia en breve quiere hacer todo como si tuviera cagadera.
Encima el auto calentaba y llegué a tirarlo en el parking (forma más económica de decir estacionamiento; la explicación de esta trivialidad demandó 16 palabras de más) antes de que explotara.
A 10 minutos del comienzo del film al Herr Professor se le ocurrió comprar un tentempié con Coca Cola para tolerar el tiempo inmovilizado y casi llegamos tarde. Como todo científico que ha usado su propio cuerpo para experimentos, el Herr Professor no puede dejar de tomar Coca Cola. Si lo hace algo terrible ocurrirá, dice y yo me pregunto qué puede ser peor que Moyano y la pareja de pingüinos.

Ya les comento la peli.
El director agarró la licuadora de los cataclismos y los delirios milenaristas y metió:
1. Terremoto (en Technicolor y Sensorround - transcurre en California, autopistas que vuelan por el aire)
2. La aventura del Poseidón (un barco gigante dado vuelta por un Tsunami)
3. Mentiras verdaderas (FX delirantes)
4. Indiana Jones (todo)
5. Titanic (puaj)
6. El día de la independencia (desastre, destrucción, voladura de cascotes, etc.)
7. La guerra de los mundos (padre separado y despreciado por sus hijos se convierte en heroe)
8. Los colimbas se divierten (Olmedo y Porcel)

Apretó velocidad 3 y sacó este himno a la cinematografía y FX del siglo XXI

Highlights:
Se salva el G8 - Argentina no es nombrada - Cristina y Nestor no están en las arcas noéticas- los únicos presidentes que deciden quedarse a morir con su pueblo son el yanqui (un negro) y el italiano que se queda con el papa CachoIV en la plaza San Pedro - Solo hay lugar para 400.000 tipos que son todos multimillonarios - los pasajes valían mil millo  (...) M: a desembarcar en el cabo de Buena Esperanza donde millones de negritos africanos se constituirán con sonrisas blanquísimas para ser esclavizados nuevamente.

(...) Había escrito un montón de cosas hasta que sin querer lo borré y no lo pude recuperar y ya no tengo ganas de escribirlo de nuevo.
Lo lamento.
Importante: el mundo no se acaba por culpa del hombre, sino por el sol. Así que ¡a contaminar! ¡a contaminar!

Al Herr Professor le gustó: es un nene.
Me dio escalofríos que la gente aplauda al finalizar la película (¿no le parece de boludos hacerlo? aunque sea la mejor peli ever made, ¿a quién le aplaudís, salame? )


¡Qué lindo! eeeeeeeeee a pepé.

5/12/09

Horóscopo blogoslavo 2010


El astrólogo y mentalista blogoslavo, Hrü Mrü Üritürkü, famoso por sus predicciones -la más escalofirante: el 12 de septiembre de 2001 profetizó el ataque a las torres gemelas- me ha enviado para todos ustedes este valiosísimo documento, piedra angular para tomar decisiones en la vida de cada uno.
A continuación, mal traducido -como siempre-, el singularísimo horóscopo blogoslavo 2010 (versión reducida).


Amor
Virgo, hacia el quinto trimestre se agachará a recoger el jabón en las duchas del gimnasio y finalmente le romperán el tujes que tanto cuidó, y le gustará; Capricornio, su pareja lo engañará con su jefe después de Halloween, pero le darán un aumento; Sagitario, nada, qué se yo.

Dinero
Libra tendrá muchos chochis, ahora que está en alza (1 chochi = 7,59 Euro) invierta en gente pobre: ¡los mejores esclavos!; Piscis, aunque lo niegue y la juegue de desinteresado conocerá al amor de su vida: ganará el Lotto.

Salud
Cáncer, lo lamento, bueno ud ya lo sabía desde que nació, no llega a fin del año que viene (¡por lo menos le queda un año!¡Acochopla!); Aries, más atención con la higiene bucal; Leo, finalmente tendrá que usar anteojos para leer; Tauro, salud de hierro, ojo con el agua.

Sorpresa
Géminis, ¡atención! aparaece un tercer hermano y se pudre todo!; Escorpio, está en su naturaleza atacar por sorpresa, pero para mitad de año la sorpresa se la llevará ud.: para prevenir deje de frecuentar los bosques de Palermo; Acuario, hay peces que son hermosos pero por más que quiera no pueden convivir en una misma pecera.

Saludos, y un felíz y próspero 2010 (solo Dios sabe lo que pasará)

Hrü Mrü Üritürkü

3/12/09

De la trascendencia anónima o cómo se hace un país

Cierto día un hombre de mediana edad se encontraba en su jardín plantando un árbol.
Su hijo lo ve, se acerca y le pregunta cuándo va a dar frutos.
-En 50 años más o menos- le responde el padre.
-Para entonces difícil que puedas disfrutarlo- le dice el hijo-. ¿Por qué lo hacés?

¿Cuál fue la respuesta del padre?

¿Cuál sería la respuesta que vos le darías?

Pensá unos minutos y luego seguí leyendo.


El padre le contestó:

-Hace 50 años otros plantaron árboles de cuyos frutos vos y yo comemos hoy. Justo será que hagamos lo mismo por los que vendrán después de nosotros.

Tal vez esa sea la diferencia entre saquear un país porque no lo sentimos propio (p.ej.: Argentina) y otro donde todos sienten (o creen sentir) un orgullo verdadero de ser parte de un poryecto ancestral que continúa en el presente y que crece hacia el futuro.

26/11/09

Y tú tú tú

Suena el teléfono (y tú no estás) y atiende.

Hola.
Quién es.
Sí.
Quién habla.
Soy yo.
Sí, sí, sí, pero...
Sí, sssí.
No, no, no, claro, pero..., per...

Ahora solo escucha. Se sienta, parece que va para largo. Apoya los codos sobre las rodillas y escucha. Mira para abajo con el auricular pegado a la oeja, como si quisiera metérselo adentro del oído. Parece que el tono de quien le habla no se sobresalta, no varía. Solo habla. Y habla. Le habla. No para de hablar. Él menea la cabeza, asiente, niega, frunce el ceño, se angustia, ahora quiesiera llorar a gritos pero no puede. Se sienta en el suelo, junta las rodillas contra la barbilla y escucha, se acorrala en la esquina de la sala y esconde la cabeza debajo del brazo. El auricular está tan apretado contra la oreja que le sangra un poco, un poquito nomás. Se muerde los labios y su rostro enrojece: parece que está por explotar, los ojos se inundan, intenta llorar pero al abrir la boca solo le cae un hilo de baba, como una palabra muerta en almíbar.
Quien le habla sabe muy bien, le habla, habla, blaha, balah,albha, labha, bahla sin variar el tono, siempre así, milimétrico y él se returce, los dedos y los tendones se le agarrotan.
Un nudo en la garganta de aquellos que no se desatan con nada (sus lazos son una sopa amarga y espesísima que le paralizan el habla, él no habla, escucha solo, solo)

No cortes, por favor, no, no, nu, ne, ni...



...



Puf, qué olor de mierda.
Es olor a muerto; ya te vas a acostumbrar, pibe.
Ahí está, debajo de la mesa.

21/11/09

De la dominación

No sin cierta dificultad etílica logra finalmente abrir la puerta.
Afuera el nuevo día reverbera; algunos pájaros -los de siempre- que cantan sobre el rocío.
Adentro, las persianas bajas, un tufo a encierro y fastidio y ella que está sentada en el sillón mirando a la puerta con los brazos cruzados: a aquella por la que él está entrando en puntas de pie.

-Son las seis la mañana, ¿me podés decir dónde estuviste?
-Fuimos a cenar y...
-Hasta las seis de la mañana. Vos te creés que yo soy pelotuda.
-Pero no, mi amor, qué decís.
-Confesá que estuviste haciendo hasta las seis de la mañana.
- Son menos... veinte. Faltan...
-Encima borracho. Sos un hijo de puta. Vení para acá. Vení para acá, te digo, que te parió.

Él se acercó hasta el sillón y ella con la cabeza a la altura de su cintura le bajó el cierre y los pantalones con violencia. Con desprecio y una asepsia casi médica ella acercó la nariz a su pubis y luego -siempre sin tocarlo- bajó husmeándole el miembro y los testículos, por delante y por detrás.

-Vos estuviste cogiendo con otra.
-Que no.

La sangre le brotaba a borbotones de la mordida implacable, inesperada, mientras él gritaba y se retorcía en el suelo.
Fue al baño, escupió en el inodoro, tiró el depósito, se enjuagó la sangre y volvió a su cuarto.
Cerró con llave.
Los gritos cada vez se oyeron menos.
Hasta que dejaron de oirse por completo.
Un poco antes pudo recuperar el sueño perdido.
Y soñar.

8/11/09

Etiqueta - etimologías



Es el nombre del protocolo o ceremonial que 'se debe guardar en las casas reales y en actos públicos solemnes', según explica la Academia en la primera acepción de su diccionario. Esta añeja definición no es muy diferente de la segunda, que se refiere 'a la ceremonia en la manera de tratarse las personas particulares o en actos de la vida privada'. La palabra proviene del francés étiquette, lengua en la cual este vocablo se emplea desde el siglo XIV. Tanto en francés como en español, el término significa también 'rótulo que se adhiere a un objeto para identificarlo'. Este último es anterior al que mencionamos en primer término; en la corte de Carlos V, el ceremonial seguía una serie de reglas que permanecieron inalteradas durante un siglo, puesto que estaban establecidas en etiquetas (rótulos) cuyas indicaciones se seguían rigurosamente paso a paso.

En francés, étiquette se había derivado de estiquette y provenía de stikkan que, en la lengua de los francos, significaba fijar un cartel con una noticia en un lugar público. Étiquette pasó también al inglés ticket, que inicialmente significó 'anotación breve' y que hace algunas décadas ingresó a nuestra lengua bajo la forma tique, con el sentido de 'billete' o 'boleto'. En inglés también sticker (etiqueta adhesiva).


Aprenda latín y postúlese para emperador romano

Ubi leonis pellis deficit, vulpinam induendam esse

«Cuando falta la piel del león, es preciso tomar la del zorro» Significa que cuando falta fuerza para cumplir algún propósito, es preciso recurrir a la astucia. (Fedro)


5/11/09

Penitencias para lavar pecados según la Santa Iglesia Blogoslava de Jesús en los días de jolgorio y gomías

A continuación, nueva versión (mal traducida) del Penitentia, nomenclador de las vías expiatorias de injurias veniales, promulgada por el Papa Cacho VII de la Santa Iglesia Blogoslava de Jesús en los días de jolgorio y gomías.



1)
Pecado: Ver cómo alguien desea la mujer del prójimo.
Penitencia: Un ladrillazo en los huevos (el pito no, es inocente - sic Lamborghini) y rezar un Rosario-Córdoba en tren bala.

2)
Pecado: Presenciar que alguien se hornee la nariz, saque el pancito, lo haga bolita con índice y pulgar, lo manduque a escondidas y con fruición.
Penitentia: Taponar las fosas nasales con wasabi y rezar un Ave Mayonesa.

3)
Pecado: Observar a varios individuos navegando una canoa inestable que soporta la mitad del peso.
Penitentia: ahogo en bañadera y esperar a que Di Caprio venga a redimirlo.

4)
Pecado: Oír blasfemar.
Penitentia: maniatar al oyente y empujarlo contra una escalinata de mármol de modo que sus dientes estallen contra algún peldaño y rezar un Actimel.

5)
Pecado: Delatar el abandono de sorullos en el inodoro.
Penitentia: comerse el sorullo abandonado como si fuera un cubanito y hacer buches con agua de Alibour (qué cruel esto último).

6)
Pecado: Percibir que alguien sale a la calle con la cabeza descubierta.
Penitentia: apedreo y ejecución dejando caer un piano desde un séptimo piso sobre el perceptor.

7)
Pecado: Apiadarse de los deformes y/o pobres.
Penitentia: aceptar una relación laboral que lo explote y rezar veinte George W. Bush.

8)
Pecado: Presenciar un robo.
Penitentia: Amputación de manos, luego clavarle cañitas de bambú candentes debajo de las uñas y rezar nueve Carlos Menem.

9)
Pecado: Sorprender a uno amándose demasiado (masturbatio furibundis)
Penitentia: sumergir las palmas de las manos en higos de tuna y rezarle a la abuela.

10)
Pecado: Votar al clan Kirchner.
Penitentia: no tiene perdón de ningún dios. Ejecución directa con motosierra (partición corporal)

3/11/09

Modern love

Me gusta despertarme con la persiana levantada y ver el amanecer o mejor, ver caer la lluvia.
Tanto mejor si estás a mi lado.
Me gusta despertar junto a vos, abrazarte, rodearte, protegerte, apretar tu cuerpo perfecto contra el mío.
Me enloquece que accedas a que te toque en cualquier momento, aún cuando estás dormida.
En unos instantes haremos el amor, mi vida, ya casi estoy listo.
¿Serías tan buena de traerme un vaso con agua?
¿Cómo para qué? Papi tiene que tomar la pastillita azul, sino no puede durar duro tanto tiempo.
Ah, y ya que estás prepará café.
Está bien, está bien, tenés razón: para cuando lo tomemos va a estar frío.
¿Tantas ganas de guerra tenés? Sos una insaciable.
Tenemos que ir a hacer las compras luego. Ya sé que no me podés acompañar. Pero un día, nos vamos a animar y vas a ver que sí, todo va a cambiar.
¿Que te traiga un disfraz nuevo? Sí, sí. A ver, ¿cuál? El de enfermera ya te lo compré el mes pasado, la colegiala hace dos semanas y el viernes pasado el de secretaria. ¿El de mucama? ¡genial!
Mmm, está haciendo efecto.
A trabajar, mi vida. Baje y chupe, vam' vam', así, ssí.
Ya estás húmeda vos, perrita...
Dale dale dale dale así dale daledaledale le dal ealde aaaa nnnhhh

...

Qué bueno que coincidamos en todo, ¿verdad amor?

¡Mierda y la reputamadrequelosparió, malditos chinos, se pinchó!

1/11/09

Allá arriba

Corro la alcantarilla, asomo la cabeza con cuidado y respiro el aire fresco de la 5ta Avenida y Suipacha.
Inevitable como todos los días a esta hora, siento la horrible presión de los pulgares de la luz de la tarde en mis pupilas acostumbradas a la oscuridad dilatada.
Esta vez nadie me señala ni dice, Miren aquel nauseabundo vagabundo: todos miran hacia arriba (a alguno se le cae el sombrero pero no le importa y deja que el viento se lo lleve).
Un lustrabotas intenta contarle a un ciego gesticulando y apuntando al cielo.
Allá arriba, lo que hay, es un rascacielos, el Empire State, para más precisión.
Colgado del pararrayos del último piso hay un gigante.
Mira hacia abajo. Supongo que nos mira a nosotros que lo miramos.
Debe medir (...); sí, alto como 10 pisos. Se agarra con una mano y gira sobre la torre. Parece un loco. Me hace acordar a King Kong. Pero eso fue en los años 20. ¿Pasó de veras, o era una película? La verdad es que nunca se supo. Quedó como el gran mito americano "el gorila gigante del islam". El gobierno lo invoca para conseguir más presupuesto de guerra. El mes pasado, sin ir más lejos... ey, saltó en el aire y aplastó de un aplauso al avión militar que lo revoloteaba y le hacía señas para que desista y descienda.
Ahora grita y los vidrios de las vidrieras han estallado. Mis cabellos greñosos quedaron ordenadamente peinados hacia atrás, como si hubiera viajado 1000 millas en una Harley a fondo y sin casco (obvio, sino adiós metáfora).

¿Usted entiende lo que dice, señor? ¿qué quiere el gigante?

Es increíble, nadie quiere hablar con un vagabundo; como que lo fuera a infectar. Y ustedes dependen de lo que yo les cuente, que bien puede ser mentira, pero no les queda otra que creerme. ¿Que se están aburriendo? Caramba, qué poca paciencia. Lo que pasa es que están tan acostumbrados a los efectos especiales que ya nada les sorprende. Les cuento que hay un gigante colgado del Empire State y (de nuevo) todos piensan en King Kong y no les parece sorprendente lo que les estoy contando. Hubieran preferido naves extraterrestres, tal vez; olvídenlo: desde los lamentables y embarazosos incidentes de Pennsylvania y Daytona Beach prometieron no volver nunca más a este mundo. Si algo tenía esta gente era determinación (nos queda de recuerdo de su visita la (...)).

Para que vean que no soy un mentiroso les describiré al gigante que está cada vez más inquieto.
Tiene cabello oscuro y bigote como Clark Gable.
Viste un traje gris plomo, camisa blanca, corbata roja, zapatos negros, medias blancas (espantosa combinación).
Tiene caries en las muelas anteriores: lo comprobé cuando abrió su bocota para gritar.
Dientes amarillos (debe fumar... ¿dónde consigue los pitillos?).
Un pañuelo en el bolsillo del saco... no, no es un pañuelo porque se mueve y agita los brazos: es una mujer, rubia y está histérica (no es para menos: los bolsillos no son adecuados para trasportar gente). Habrán tenido una historia de amor, seguro (pobre él).
Mi nombre es Thomas Colt, los vagabundos nauseabundos también tenemos nombre.
Yo fui un rico corredor de bolsa de Wall Street (Av. Corrientes y Washington St.) hasta que un día... eh, eh, bueno, bueno, no hace falta ponerse violentos, les sigo contando sobre el gigante y la chica: siguen ahí.

Eee, no.
Ya no están.
Ah, ese ruido terrible de hace instantes era...
Eran...
¿Murieron los dos?
Él, sin embargo, todavía respira.
Ya no, tiene razón.
Quién limpiará toda esa sangre, eh.
Bien, eso es todo.

Ahora vamos a investigar la basura para una cena como dios manda (ya cacé una rata que parece cuis, muy sabrosa, recomendable, muchas proteinas).
Hasta aquí llego: solo escribo cuentos de una página.
(Bueno, che, me pasé unos renglones, nada más).