21/11/07

No es el tedio, c'est l'Ennui!


Charles Baudelaire (1821-1867), poeta maldito francés, escribió las memorables Flores del mal, un libro de poemas que se inicia con uno llamado "Al lector".
Y tal vez, con este poema hubiera bastado. Con esto no quiero decir que el resto sobra, este texto, a modo de prólogo o de advertencia, introduce un término clave, medular, que atraviesa a todo el poemario y que en castellano ha sido traducido de manera incompleta. La traducción que sigue no es mía (yo no sé francés, ye nö se pa!), pero donde se tradujo "Es el tedio!", repuse lo escrito por su original en francés, "c'est l'Ennui!".
Como sucede en muchas lenguas, hay términos que al querer traducirlos no encuentran equivalente, se precisan más palabras y aún así no se llega a trasmitir su verdadero significado en la lengua original.
Por eso, "l'Ennui", no es sólo "el tedio", es mucho más: es el desgano, la falta de voluntad, la inercia hacia la nada, una angustia que imposibilita poner en palabras lo que se siente, una parálisis del alma, la experiencia de lo real (Lacan).
Orvuá, mon cherí.

AL LECTOR
Afanan nuestras almas, nuestros cuerpos socavan
la mezquindad, la culpa, la estulticia, el error,
y, como los mendigos alimentan sus piojos,
nuestros remordimientos complacientes nutrimos.

Tercos en los pecados, laxos en los propósitos,
con creces nos hacemos pagar lo confesado
y tornamos alegres al lodoso camino
creyendo, en viles lágrimas, enjugar nuestras faltas.

En la almohada del mal, es Satán Trimegisto
quien con paciencia acuna nuestro arrobado espíritu
y el precioso metal de nuestra voluntad,
íntegro se evapora por obra de ese alquímico.

¡El diablo es quien maneja los hilos que nos mueven!
A los objetos sórdidos les hallamos encanto
e, impávidos, rodeados de tinieblas hediondas,
bajamos hacia el Orco un diario escalón.

Igual al absoluto que besa y mordisquea
el lacerado seno de una vieja ramera,
si una ocasión se ofrece de placer clandestino
la exprimimos a fondo como una seca naranja [...]

Si el veneno, el puñal, el incendio, el estupro,
no adornaron aún con sus raros dibujos
el banal cañamazo de nuestra pobre suerte,
es por que nuestro espíritu no fue bastante osado.

Mas, entre los chacales, entre las panteras y los linces
los simios, las serpientes, escorpiones y buitres,
los aulladores monstruos, silbantes y rampantes,
en la, de nuestros vicios, infernal mezcolanza.

¡Hay uno más malvado, más lóbrego e inmundo!
Sin que haga feas muecas ni lance toscos gritos
convertiría con gusto, a la tierra en escombro
y, en medio de un bostezo, devoraría al Orbe;

C'est l'Ennui!- Anegado de un llanto involuntario,
imagina cadalsos, mientras fuma su yerba.
Lector, tu bien conoces al delicado monstruo
-¡Hipócrita lector- mi prójimo- mi hermano!

2 comentarios:

Gabriela dijo...

En su artículo "Tiempo libre", Teodoro Adorno hace referencia a l´ennui de Baudelaire (sin traducir el término) cuando discute el hastío propio del tiempo libre en la sociedad alienada.

Walter Ilner dijo...

muy pertinente tu aporte.
gracias!