5/3/08

La historia pasa por otro lado


Hace muchos años que vine a vivir a este punto del desierto.
Tantos que ya no recuerdo.
Fue cuando, bueno, ya saben.

Los grandes desiertos como éste son como el universo: su centro está en cualquier parte y su circunferencia en ninguna.

Así es, estoy en el medio de la nada.

Ustedes se preguntarán cómo vivo y les diré que subsisto.
Tengo un pozo por donde corre el agua fresca de un río subterráneo. A veces suelo pescar algún pez, de veras. Crío cabras y debo decir orgulloso que he triunfado en el cultivo de ciertas frutas y hortalizas como, pero ahí está otra vez, hace ya varios días que va y viene sobre el horizonte del desierto. Al principio creí que eran camellos, pero el horizonte está tan lejos que no es posible.
Un punto gris, como una roca muy grande que se ensanchaba y contraía (por este motivo descarté esa posibilidad).
Ahí está, bien nítido, como subrayando el horizonte, qué será.
La noche anterior parecía una procesión de brasas, de ese color sangre, no sé si me explico.
Pero ahora mismo está aumentando de tamaño; la realidad es que se está acercando.

Sin embargo, no sabría decirles qué es y que cada vez está más cerca.

Será gente, tal vez.
Vendrán a buscarme, querrán que les diga, antes muerto.
Y si viniera alguna mujer adentro, podríamos negociar y entonces les diría, a cambio de una hermosa mujer de vientre fértil y unos cuantos, mierda, se está encogiendo, se afina, pierde espesor, se aleja, se fue.


Les decía que había triunfado en el cultivo de frutas y hortalizas, también me alimento de peces aunque les parezca mentira, ya lo dije, creo.


2 comentarios:

Prof. Weissenstein dijo...

Mi querido Burgués,
debo decirle que cuando Usted se libera y escribe sin usar su mano izquierda su prosa levanta vuelo.

Y yo lo admiro desde el suelo.


Atte.
Prof. Weissenstein

el burgués apóstata dijo...

dankeschön, herr professor!