3/3/08

Psciófono


Disca el número robado y ella contesta, Hola, él calla, hola, repite, él tapa el auricular para que no se filtre ningún ruido, quién es, insiste, él sólo quiere escuchar su voz, ella espera unos segundos eternos en silencio la voz del otro lado que no llegará, luego cuelga.

Deja pasar un par de horas y reintenta, responde la máquina que solicita dejar mensajes o reservar turno y cuelga: odia los contestadores automáticos.

Por la noche vuelve a llamar, Hola, pero él no responde, sólo escucha, hola, su voz tiene una vibración nerviosa, quién es, deja pasar unos instantes y cuelga.

Temprano, a eso de las 6 de la mañana, disca y espera, ella atiende de inmediato, Debe tener el teléfono al lado de la cama, deduce, Hola, quién es, él no responde y paladea su voz somnolienta, asustada, fastidiada, cuelga: no quiere asustarla.

Cree haber confirmado que ella trabaja allí y que también vive sola, sino le hubiera pasado el teléfono a él para que lo insultara.

Termina el café de un trago y sonríe, Tengo esperanzas, piensa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

...






...

el burgués apóstata dijo...

...?

...!

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tuut tuut