27/3/08

Vindicación del Cnel. Suárez, traidor, héroe y bisabuelo de Borges




En Tema del traidor y el héroe (1), Borges nos describe el argumento de un cuento que ha imaginado y que tal vez escribirá.
No me centraré en la crítica del relato, sino en el descubrimiento fortuito al que creo accedí luego de buscar información sobre las fechas que Borges señala a lo largo de la narración.
La primera indicación es un deíctico que nos ubica temporalmente en el momento de producción del texto.
“Faltan pormenores, rectificaciones, ajustes; hay zonas de la historia que no me fueron reveladas aún; hoy, 3 de enero de 1944, la vislumbro así.”
Antes de continuar con las fechas es importante mencionar que Borges esconde o desvía la atención del verdadero lugar en donde transcurre la acción ubicándolo en ante último lugar.
Entre los lugares posibles considera “...un país oprimido y tenaz: Polonia, Irlanda, La república de Venecia, algún estado sudamericano o balcánico...”, para luego concluir que será “(...) (para comodidad narrativa) Irlanda;(...)”. Veremos ponto que se trata de un estado sudamericano: el Alto Perú.
Luego precisa la fecha en 1824.
Si bien Borges anticipa que se trata de una ficción tenemos en esta fecha la primera incongruencia: En Irlanda, durante 1824, no hubo ninguna revolución ni lucha civil.
Seguidamente crea los personajes:
"El narrador se llama Ryan; es bisnieto del joven, del heroico, del bello, del asesinado Fergus Kilpatrick, cuyo sepulcro fue misteriosamente violado, cuyo nombre ilustra los versos de Browning y de Hugo, cuya estatua preside un cerro gris entre ciénagas rojas.”
Aquí se superponen los protagonistas del eventual relato con Borges autor.
Ryan es el bisnieto de Kilpatrick y Borges lo es del coronel Isidoro Suárez.
Nos cuenta luego que “Se aproxima la fecha del primer centenario de su muerte”
Según dice el texto, éste fue escrito el 3 de enero de 1944.
El coronel Suárez muere en 1846, lo cual es coherente.
Es ahora donde viene lo más inquietante:
Dice el relato que “El 2 de agosto de 1824 se reunieron los conspiradores”.
(2) En la historia de la gesta libertadora de América del Sur, constan estas acciones y palabras de Simón Bolívar.
El 2 de agosto de 1824 Simón Bolívar pasó revista a su ejército en el llano de Rancas, y terminó con estas palabras elocuentes:
¡Soldados! Vais a completar la obra más grande que el cielo ha encomendado a los hombres: la de salvar un mundo entero de la esclavitud.¡Soldados! Los enemigos que vais a destruir se jactan de catorce años de triunfos; ellos, pues serán dignos de medir sus armas con las vuestras que han brillado en mil combates.¡Soldados! El Perú y la América toda aguardan de vosotros la paz, hija de la victoria, y aún la Europa liberal os contempla con encanto porque la libertad del Nuevo Mundo es la esperanza del Universo. ¿La burlaréis? No. No. Vosotros sois invencibles
.
Continúa Borges en Tema del traidor y del héroe con la fecha del 6 de agosto de 1824
“Así fue desplegándose en el tiempo el populoso drama, hasta que el 6 de agosto de 1824, en un palco de funerarias cortinas que prefiguraba el de Lincoln, un balazo anhelado entró en el pecho del traidor y del héroe, que apenas pudo articular, entre dos efusiones de brusca sangre, algunas palabras previstas.”
La historia da cuenta de lo siguiente:
“El 6 de agosto de 1824 Canterac marchaba apresuradamente alrededor del lago de Junín tratando de evitar el combate con Bolívar. Esa tarde el Ejército Unido había cruzado el río Grande a la altura de Rumichaca, al llegar a una elevación pudieron observar al ejército realista en retirada acercándose a la llanura de Junín.
Sin perder tiempo Bolívar ordenó a 900 jinetes de su caballería para intentar detener a los realistas mientras la infantería los alcanzaba. Viendo esto Canterac ordeno a su caballería atacar a la caballería enemiga.”
(2)
Así comenzó la batalla de Junín, donde el Coronel Suárez tuvo una importantísima participación, tanto que si no hubiera sido por él el ejército libertador la habría perdido.
“Al frente de los Húsares del Perú salva, con su imbatible carga, la hasta entonces dubitativa batalla, lo cual vale que el mismo Bolívar resuelva nombrar aquel Regimiento con el titulo de “Gloriosos Húsares de Junín”. (2)
En parte de batalla, firmado por el General Santa Cruz, expresa al respecto: “... Al comandante del primer escuadrón del regimiento de caballería de línea del Perú, Suárez, que condujo su cuerpo con la destreza y resolución que honrarán siempre a los bravos del Perú...”.
Le toca actuar en Ayacucho la última gran victoria de la independencia americana. Su trascendente acción también es registrada en el parte de la batalla elevado por el Mariscal Sucre. ”...Los Húsares de Junín – dice – conducidos por su comandante Suárez, recordaron su nombre para brillar con su valor especial...” (2)
Kilpatrick es un traidor y un héroe, también el Coronel Suárez quien se queda en el Perú hasta el año 1826, cuando injustamente acusado de conspirar contra Bolívar, es destinado a Chile, desde donde regresa a su ciudad natal, empeñada entonces en la guerra contra el Imperio del Brasil. Sin retacear para nada su valor, como lo había hecho siempre, participa al mando del glorioso 17 de Lanceros, interviniendo en el sitio a la Colonia, y luego, en la Campaña de Río Grande.
Envuelto, como muchos de sus compañeros, en los avatares de la guerra civil, es acusado de traidor y elige el destierro en la Banda Oriental en 1830. Sus cenizas, repatriadas en 1879, se encuentran en la misma urna que las de su inseparable camarada de armas don José de Olavarria, en la Recoleta, en la ciudad de Buenos Aires.
Otro indicio de que Borges está vindicando a su bisabuelo: en el texto se refiere a una múltiple en vez de una doble ejecución. Sería doble si la ejecución recayera sobre Kilpatrick solamente, puesto que es dos personas al mismo tiempo (héroe y traidor). Por otro lado, sería cuádruple si, como dice el relato Kilpatrick fue también Julio César. Pero Borges elige la palabra “múltiple”, se ha ejecutado a más de dos dobles personas.
Si bien el cnel. Suárez no es ejecutado, pues muere pobre y humillado en el destierro, debemos asumir que el destierro es una ejecución. En la antigua Grecia, la máxima pena de castigo era o bien beber la cicuta o el destierro. Sócrates elige beber la cicuta por considerarla más benigna: en el destierro el castigo es intolerable pues el hombre solo (privado de su sociedad) es inconcebible.

Nolan, urgido por el tiempo, no supo íntegramente inventar las circunstancias de la múltiple ejecución:…”


Borges recuerda a su bisabuelo en estos otros textos:
Inscripción sepulcral, Fervor de Buenos Aires
Página para recordar al coronel Suárez, vencedor en Junín, El otro, el mismo
Coronel Suárez, La moneda de hierro
La Recoleta, Atlas

Bibliografía
(1) Tema del traidor y el héroe (Artificios, 1944; Ficciones, 1944)
(2) Batalla de Junín

2 comentarios:

DEG dijo...

Excelente.

el burgués apóstata dijo...

gracias deg!
me había olvidado de justificar la ejecución del cnel. suárez quien murió en el destierro por muerte natural.
pues bien, el texto está ya actualizado.